Wedding!


Bueno, en realidad... De boda, poco xDDD

Estos días, entre confeccionar unas cosas y diseñar otras, me ha dado el capricho de diseñar algún vestido de novia, con el resultado fatal de que estos vestidos ni son de novia ni son nada (y más si tenemos en cuenta que mi idea inicial era hacer uno de aspecto rockero, otro de inspiración en el movimiento bohemio de París de mediados del XIX, y otro de estilo victoriano), pero al final no sé que ha pasado, que me he emocionado y no se parecen en NADA a las vagas ideas que yo tenía en mente en un principio xDDD (sobra decir que de rockero, de bohemio y de victoriano tienen poco xD)

En fin, aquí dejo constancia de los tres (aunque no son más que bocetos a lápiz, pero acabarán repasados y coloreados aunque solo sea para rellenar la carpeta de Diseños Fallidos de la Historia xDDD)




La calidad de la foto no es muy buena, pero de momento... >< Una vez los termine (si es que no me pongo antes con otra cosa, que se puede dar el caso xD), los escanearé y los subiré en condiciones ^^

¡Espero que hayáis pasado muy buen verano y que comencéis Septiembre con energías renovadas! ^^



Le Rêve Du Jeu


Cuando llegó allí, lo único que encontró esperándole fue una caja. Ni rota, ni abierta, solamente vacía. Su mirada, curiosa, recorrió cada tramo de aquella plaza rosa, buscando aquello que quería. Pero no vio tras el carrusel la cara imaginada que tanto anhelaba, ni sentada en el banco una sonrisa dibujada sin prisa.

No entendía del todo aquel juego, pero sabía que quería jugar; no entendía del todo aquellas reglas, pero sabía que quería romperlas; no entendía del todo cómo sería aquella victoria, pero sabía que quería probarla. Y más aún, porque su contrincante era su premio, y parecía la única forma de escapar de aquel sueño.

¿Qué estaba haciendo él allí? No lo sabía, y quería averiguarlo, fuera de su vida, fuera de su cuarto. Fuera de las presiones que le oprimían las sensaciones y fuera de la gente que ocupaba más que su mente. Cada pista, cada paso, le acercaban a un beso y le alejaban en el acto, persiguiendo durante días el rostro de una fantasía que solo él conocía y que tenía que descifrar.

Por eso no había dudado, al ver aquel recorte de periódico escrito a mano, deslizado bajo su puerta, y había corrido a la plaza del carrusel, dejando atrás todos los compromisos que iban con él, para encontrarse nada menos que con una caja de cartón vacía, la cual había vaciado su corazón de cartón, llevándose la esperanza de llegar a la meta.

Sin embargo, la sorpresa se tomó la libertad de hablar, y apeló al argumento de que debía mirar hacia abajo. Un camino de purpurina se extendía y hasta lo más invisible de la plaza conducía, como un rastro de sangre dejado por la herida de una broma del destino.

Sigue el camino de baldosas brillantes, Dorotheo.

Con la emoción de nuevo enmarcada en sus labios, echó a andar todo lo rápido que su ego se lo permitió, imaginándose lo que habría al otro lado en forma de canción. Pero de nuevo el destino había vuelto a ganar, y todas sus oportunidades habían echado a volar. Cortando su camino, una pared de piedra contenía su nueva pista: “?”


Decepcionado, camino de vuelta por el espacio, hasta que llegó al carrusel que parecía ir más despacio. El sol brillaba más que antes y las flores parecían fluorescentes, y él se quedó cabizbajo entre la gente.

Su sueño había desparecido. Ninguna salida por la que escapar, ninguna realidad se había ido. Todo volvía a la normalidad, y él quería gritar, pensando en la magia del momento que pudo haber sido pero que nunca fue.

Allí en el suelo seguía la caja vacía, y cual fue su alegría cuando, al mirarla de reojo, vio que algo la había llenado. Corrió para apartar la tapa, y se encontró con un sobre sin remite ni solapa, solo un dibujo que le invitaba a leer: “?”

Una nueva pista. Una nueva búsqueda. Un día más con la sensación de que la chica de sus sueños, la que le sacaría de la cruel realidad, estaba más y más cerca, jugando con él como en un sueño real.





Inspiración

Porque una de las mejores formas de buscar inspiración para diseñar es mediante la música.



1. Alicia Keys & Jack White - Another Way To Die 




2. Shivaree - Goodnight Moon





3. Nancy Sinatra - Bang Bang 




4. Jill Tracy - Evil Night Together










Miau



Miau. Meow. Miaau. Mijau. Yaong. Mowa'a. Mijav. Miaow. Mieaou. Miauw. Nyaa. Miado. Myau. Mjau.


¿Cómo queremos comprendernos entre nosotros si no entendemos ni el maullido de un gato?









Shadows

Las sombras bailaban en la penumbra que producía el humo. Otra vez, a su ritmo, huyendo de las formas que las guiaban a través de las paredes de aquella lúgubre estancia de niebla.

Era una noche gris de Noviembre, y nevaba ceniza que se amontaba en las aceras de las calles rotas e inventadas por las que no pasaban las luces.

No hacía mucho que el amanecer se había llevado consigo el Sol, pero en menos de una fracción de tiempo la luna se apagó, y las alas de los cuervos envolvieron la oscuridad y taparon el escritorio donde aún permanecía la última carta que llegó a mis manos.

Esa última carta, manchada con tinta que olía a suspiros y a habitación recién pintada. Esa última carta, que traía con ella recuerdos remendados con la luz de las velas. Esa última carta, enviada por tu sombra, que se escapó de ti para ir a jugar.

Lancé el papel arrugado a las fauces del suelo, y me acerqué al ajedrez donde nuestra partida estaba desaparecida desde hacía tiempo, para ejecutar el movimiento que los garabatos de tu carta habían dibujado. Moví la única pieza que quedaba en el tablero, una forma blanca, pero su sombra no la siguió.

Con cada paso del reloj, los murmullos del absoluto silencio llenaban la sala, y tras los grandes ventanales se podía ver reflejada la propia quietud del viento, molesta, inquebrantable, turbia como la noche.

Poco a poco, las cortinas y sábanas se convirtieron en la sombra de fantasmas que vivían con hilos grises en lugar de pensamientos y vidrieras rojas a modo de corazones. No cantaban, pero sus melodías inaudibles mordían como plantas con dientes y volvían fría la humedad de la habitación.

La ceniza seguía cayendo en aquella dimensión exterior hasta que, de repente, el tiempo dejó de tener prisa y robó las últimas estrellas.


Y solo quedaron sombras, sombras, sombras...