Letter to Poe


Querido Edgar:

Te echo de menos. Hace ya mucho que nuestros destinos no se cruzan de la forma dulce e inesperada a la que ambos estamos acostumbrados. Nuestros brillantes días en Nueva York empiezan a estancarse, y yo deseo verte por última vez.

¿Recuerdas aquella noche en la que abandonaste Richmond para venir a mi encuentro? Fue una lástima que mi visita fuese tan corta. Me habría gustado poder bailar un vals contigo, jugando a que los entresijos del mundo no son más que rompecabezas triviales para nosotros.

Y ahora, a mis oídos corren rumores de que te encuentras en Baltimore, justo cuando yo estoy de paso por la ciudad. Se me hace raro saber que, hace pocos días, te vieron salir de Gunner’s Hall, taberna en la cual me encuentro ahora escribiéndote estas palabras. Ahora mismo estoy respirando el aire que llenó tus pulmones, escuchando los sonidos que retumbaron en tu consciencia, viendo las imágenes que tus ojos contemplaron.

Sé que es algo tarde, pero he de ir a la Universidad Washington a tratar un asunto pendiente. ¿Qué tal si nos vemos allí? Podríamos revivir una de nuestras noches que, por luz o por sombra, nunca llegaron a terminar como era debido.

Espero verte allí, como siempre, una última vez.

Siempre tuya:



La Muerte  



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